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7月31日 ARDE MI ISLA
Como todos los canarios no tengo palabras para describir la enorme tragedia que estamos
viviendo en Gran Canaria, mi isla lleva cuatros días ardiendo, aún no puedo creer que esta
desgracia tan grande la haya ocasionado una sola persona. No soy quien para opinar pero
creo que esto se les ha escapado de las manos. La primera vez que volé a la península
es cuando fui consciente de la enorme lejanía que tenemos. Por eso creo que se debió de
pedir ayuda desde el primer momento, sobre todo con el agravamiento de temperaturas tan
altas, y las ráfagas de viento fuerte. Yo que veo poca tele, ayer estuve hasta altas horas
siguiendo por la televisión local este terrible incendio. Anoche no pude dormir, no sólo por
el calor sino que mi pensamiento estaba junto a esas personas que tuvieron que abandonar
sus casas y pasar la noche en albergues o bajo carpas que se instalaron sobre todo para que
pasaran la noche. Siento una enorme tristeza porque el corazón de mi bella isla aún continua
ardiendo. ¿Cuanto tardará en recuperarse? ¿como puede una persona ser tan inconsciente?
Desde ayer también hay incendios en la isla de Tenerife y la Gomera. La televisión autonómica
nos volvió a defraudar a todos los grancanarios, parece mentira que la paguemos entre todos,
pero siempre que ocurre algo en mi isla, es gracias a las pequeñas emisoras locales, las que
nos tienen informados. Desde aquí gracias al Canal 9 y a otras pequeñas emisoras, pero
grandes en su comportamiento. Sólo pedirle a Dios que el tiempo cambie y ojalá que una
enorme lluvia cayera sobre nuestro archipiélago.
La imagen del satélite creo que habla por si sola
La cumbre, el corazón de mi isla.
7月28日 CUENTO PARA VERONICA
La pequeña sirenita Alina es una linda sirenita que vive en las limpias aguas de la playa de Las Canteras. En dicha playa
hay una roca muy grande a la que llaman la Peña de la Vieja, desde allí Alina no deja de mirar a los
niños que juegan en la arena, ella quisiera tener dos piernas para poder acercarse a jugar con ellos.
Es una sirenita preciosa de piel muy blanca, cabellos rubios casi blancos y unos ojos de un verde
profundo que recuerdan más a un lago que al mar azul donde nació.
Desde hace un par de años que se asomó por primera vez tan cerca de la playa, no puede separarse
de ese lugar. desde allí ve la arena y el paseo y mira con desconsuelo a los niños de su edad jugar y
divertirse, tanto en el mar como en la arena. Ella ya no juega con sus amigas, solo piensa en caminar,
ese deseo es cada vez más fuerte y como sabe que no podrá conseguirlo, cada día está más triste, sus
familiares ya no saben que hacer, pero si la retienen en el fondo del mar, Alina aún se pone peor, así
que prefieren dejarla que pase todo el tiempo medio escondida en esa roca.
Un día por los fondos marinos apareció Marcelino, un cangrejo con mucha fama de hacer grandes
hechizos. Todos corrieron a contarle el caso de Alina y el cangrejo decidió hablar con la sirenita. Se
acercó a la Peña y allí la encontró, ya era muy tarde y Alina con los bracitos apoyados en la roca miraba
como todos se marchaban de la playa. Marcelino se dispuso a preguntarle un par de cosas y mientras ella
le contestaba, notó la inmensa tristeza que había en su voz.
El señor cangrejo se dio cuenta que el deseo de la sirenita era muy firme, así que decidió ayudarla, le dijo
que él le podría dar unas piernas, pero le borraría la memoria, ya no recordaría que había sido sirena,
además le haría algunos cambios en su físico. Alina aceptó encantada todo lo que le decía Marcelino,
este le dijo esperase, que tenía que buscar una cosa, desapareció bajo las aguas, para volver rápidamente
con una copa, que le rogó a la sirenita que se bebiera. Al momento una especie de niebla empezó a
rodearla y Alina cayó en un profundo sueño.
Cuando se despertó estaba en una patera que dando tumbos se acercaba a la orilla. No recordaba nada
y no conocía a nadie, tampoco entendía lo que le decían, alguien la abrigó con una manta y la acariciaron,
caminaba muy mal, todos decían que era debido al frió que había pasado en alta mar.
Pasaron los días y una familia adoptó a la niña. le pusieron de nombre Verónica, y poco a poco le enseñan
su nuevo idioma, están locos con ella, es una niña preciosa de piel muy oscura y cabellos negros de suaves
rizos, sus ojos son los que llaman la atención, son de un verde profundo que si los miras fijamente crees ver
en ellos el movimiento del mar. La niña aprende muy rápido y lo más que desea es que la lleven a la playa,
allí corre y salta sin parar. Ya tiene muchos amigos.
A sus padres solo les preocupa una cosa, ¿por que Verónica se mira tanto las piernas?
Para mi nieta Verónica deseando que ame tanto el mar como su abuela Pepi.
Pepi Núñez 11 de mayo de 2007
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月26日 PAZ Y SILENCIO
Bueno ya termine mi curso de meditación y silencio. Hacer un resumen seria un poco
largo, pero si quiero decirles que esta vez, el silencio lo disfruté mucho, sentí una paz
enorme, y cada vez me está resultando más fácil escuchar el silencio, que no es poco.
Como siempre se habló del poder del pensamiento, de olvidar el pasado, en este punto
yo me fui mentalmente a Jaén, allí me traje a mi querida amiga de una oreja para que lo
escuchara. El señor que impartió el curso dijo una cosa de pasada que a mi me impactó,
se estaba hablando de las preocupaciones y dijo - Las preocupaciones son las fantasías
de las catástrofes- la verdad es que la frase da mucho que pensar, todos conocemos ese
proverbio de que si el problema tiene solución ¿por que te preocupas? y si no la tiene,
pues tampoco. A mi se que se me ha quedado grabada y prometo que no le voy a dar
muchas vueltas a las cosas.
Yo les recomiendo a todos que se sienten un ratito y traten de escuchar el silencio, si lo
logran su mente se lo agradecerá. Termino con este comentario.
El silencio da descanso a la mente y esto significa dar descanso al cuerpo. Algunas veces,
el descanso es la única medicina que se necesita.
Besitos silenciosos de paz y amor para todos.
7月24日 NUEVOS VECINOS
Creo que ya he comentado, que frente a mi piso viven dos sobrinos, bueno tienen un piso allí,
vivir lo que se dice vivir, al menos el que compró el piso lo hace en mi casa. Su hermano viajó
días pasados para la Argentina y no tuvo otra genial idea, que ponerle un nido a su pareja de
periquitos. Ella puso tres huevos y se acercaba el día del viaje y las crías no salían del nido.
Su hermano y yo le habíamos dicho que no nos hacíamos cargo de los periquitos, pero los
días pasaban y las crías no salían. Total que él se fue y nos dejó al cargo de las nuevos
huéspedes, ni su hermano ni yo estábamos por la labor, pero no nos quedó más remedio.
A los dos días de él marcharse, salió el primero del nido y ahí empezaron los problemas. El
periquito resultó ser "escapista" y se salía de la jaula, por los lugares más insospechados.
Aclaro que el nido estaba entre dos jaulas, para que ellos pudieran salir por un lado o por
otro, pero todo bien cerrado, pero el periquito volvía a escaparse, un día, no lo veía y me
llevé un susto de muerte, ya que estaba detrás de una maceta y casi lo piso. Salió el
segundo, también se escapó, y cuando por fin le tocó el turno al tercero, ese se escapó
delante de mis narices y gracias a eso encontramos el pequeño hueco por donde salían.
El caso es que he pasado unos días fatal, pasando de un piso a otro buscando cada dos
por tres a los dichosos periquitos, menos mal, que ellos lo que querían eran ponerse tras
los cristales a ver pasar los coches. Nos decían que no podíamos separarlos de los padres
hasta que no comieran solos, pero llegó un momento que yo ya estaba con ganas de abrir
la ventana y que se fueran de paseo. Así que decidimos que si ya eran grandes para andar
solos fuera de la jaula, también lo serían para comer. Los pusimos a los escapistas en una
jaula y sus padres en otra y todos felices. Y para que veáis a los nuevos inquilinos del piso
de enfrente, aquí están un día que se escaparon dos y mi sobrino sacó al que faltaba para
que también se asomara tras los cristales. ¡Menudos días pasamos! 7月21日 CUENTO PARA MI NIETA
La niña que no quería crecer
Noelia, una niña dulce, de cabellos ensortijados y ojos bellísimos, era la mayor de tres hermanas. Siempre estaba algo absorta en su mundo fantástico, de él traía bellos relatos que contaba a sus dos hermanas. Cuando cumplió los diez años se dio cuenta de que cada vez le costaba más trabajo imaginar cosas y se puso muy triste. Una noche en la que asomada a su balcón, miraba el bello reflejo de la luna sobre el mar, henchida de pena, le preguntó a la luna: -¿Por qué ya no puedo soñar?- Ante su asombro la luna se acercó hasta su balcón y con dulce voz le contestó. –Porque has crecido. Ya cumpliste diez años y hasta los siete es cuando se puede visitar el lugar de la fantasía. Después poco a poco, nos vamos alejando de él- La niña rompió a llorar y entre pucheros le dijo: –Yo no quiero crecer, quiero tener siempre siete años- La luna extendió su reflejo y la acarició dulcemente. – Eso no puede ser, todos los mortales tenéis que crecer y volveros adultos- La niña cada vez sollozaba más fuerte. Entonces la luna decidió ayudarla y le dijo – Si tanto ansías quedarte en esa edad, yo puedo remediarlo si haces lo que te digo- Noelia se restregó sus bellos ojos y le dijo que estaba dispuesta a todo. Entonces la luna le dijo que cada mes, cuando ella se pusiera en cuarto menguante, ella tendría que permanecer toda la noche contemplándola, así ella cada mes le quitaría un año, entonces a los tres meses volvería a tener siete años. La niña aceptó encantada. Durante los tres meses siguientes, en la noche del cuarto menguante no dejó por un solo momento de mirar a la luna. Pronto se dio cuenta de que podía volver a visitar el reino de la fantasía. Sus padres, preocupados porque la encontraban como mas pequeña, la llevaron al medico, pero este le dijo que estaba totalmente sana, que no se preocuparan. . Noelia volvió a contarles bellas historias a sus hermanas. Pasaron los años y la pequeña de la familia cumplió los diez años y ya, tanto a ella como a su hermana no le interesaban los bellos cuentos de Noelia. Entonces empezó a ponerse triste y, de nuevo, una noche de luna llena se asomó a su balcón y le volvió a hablar a la luna. Le contó que ya a sus hermanas no les importaban sus cuentos y que ella se sentía muy triste. La luna le dijo que si ya en la tierra no podía ser feliz, lo mejor seria llevarla a vivir al reino de la Fantasía, ella aceptó encantada. Entonces fue despacito a despedirse con un dulce beso de sus padres y hermanas, después regresó al bacón, allí le esperaba la luna, quien la recogió suavemente en su reflejo y la llevo al país de los sueños. Desde entonces, todas las noches de luna menguante, dicen que, si te fijas bien verás a la niña sentada en la luna contándole bellos cuentos.
Para mi nieta Noelia, deseando que nunca deje de soñar. Tu abuela Pepi.
26-03-2007
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月19日 LA FELICIDAD
El otro día asistí a una conferencia sobre la felicidad, la verdad es que me quedé asombrada
de lo poco feliz que es la gente, a la pregunta ¿eres feliz? la gente movía la cabeza, pero si
profundizabas un poco, eran todos desgraciados. Pero si seguíamos preguntando el porque
no se es feliz, el resultado era por cosas superfluas, estoy gordo, tengo la nariz grande, no
puedo viajar, no tengo amor. Afortunadamente nadie dijo -no tengo que comer- o -no tengo
un techo que me cobije- eso si son para mi motivos para sentirse mal, pero lo demás no.
La verdad es que aunque yo no dije ni pío, me sentí contenta, yo no pertenecía al grupo de
los que se sentían desdichados por cosas, para mi sin importancia, yo sin que me sienta
con la felicidad plena, me siento agradecida de lo que tengo en este momento, claro que
todo se puede mejorar y eso intento. Pero la conclusión que se sacó de allí es que si no
mejoras tu interiormente y aprendes a quererte como eres, mal asunto, te pasarás esta
vida deseando ser como otra persona que has idealizado. Y mientras te perderás disfrutar
de un montón de cosas que la vida te ofrece cada día. De lo más que se habló es del culto
al cuerpo, la mayoría se machacan en gimnasios para parecerse a ese actor de cine que está
cañón, pero nadie se acuerda de que tiene una mente y un espíritu, y esos si es verdad que
se los trabajan muy pocos. Según las estadísticas, las revistas están preparadas para que la
autoestima de la mujer, pueda bajar en algunos casos hasta un 80% (me pareció increíble)
pero lo explicaron, te ponen a una mujer guapísima (para mi sería Catherine Zeta Jones) y
claro si te comparas con ella, tu autoestima por el suelo, pero en la pagina siguiente, te
ponen un anuncio en grande para bajar de peso o una crema que te dejará el cutis envidiable,
yo no compro revistas, pero ya me había dado cuenta de eso cuando voy a la Peluquería y
las ojeo allí. Total que nos manipulan por todas partes. Así que yo que no quiero pertenecer
al grupo de los inconformistas, me voy a dar un tratamiento de choque para el espíritu y la
mente, que a fin de cuentas es lo que me interesa.
La imagen es de la web mi playa de las canteras y a mi esa ave volando me parece que
es la imagen de la felicidad y de la libertad. 7月17日 EL ROSARIO
El sábado tuve que volver al Tanatorio ya que se me murió un familiar. Cuando llegué
una señora muy guapa y elegante empezaba a rezar el rosario, yo sin saludar a nadie
me fui a un rinconcito. ¡Dios mío! que rosario más largo, aquello no se acababa nunca
la señora de exquisita educación, hablaba con acento si me apuran de Valladolid, pero
con una lentitud exagerada, además los misterios los decía en verso, mira que he
tenido que rezar rosarios en mi vida, pero este no lo olvidaré jamás. Cuando terminó
empezó pidiendo por las intenciones del Papa y terminó por las de no se quien, pero
ella continuaba pidiendo y yo con un dolor en la espalda que me moría, cuando pidió
permiso para rezar las letanías, todos le dijeron que si, pero yo me levanté pues la
espalda se me partía, me puse de pie, mirando al féretro, al momento se vino a mi lado
una hermana de la difunta, que desde hacia rato me hacia señas con los ojos, yo lo
primero que le dije que quien era y me dijo que ni idea, que había venido a pedir permiso
para rezar. Si la veo en otro velatorio, salgo corriendo. Al siguiente día volví al Tanatorio
y cuando más tranquila estaba una señora muy mayor dijo de rezar el rosario, yo casi
me levanto pero esta vez estaba sentada en una silla, no en esos sillones que te hundes,
así que me dio apuro, pero este fue todo lo contrario, la señora corría tanto que
malamente la alcanzábamos, los misterios los mezcló todos, gozo, con gloria y dolor
si llego a tener a uno de mis hijos cerca, me muero de risa
Todo esto me hizo recordar, que nací en una familia muy religiosa, mi abuela empezaba
a rezar a las seis de la tarde y a eso de las siete nos llamaba para el rosario, todos los
que estábamos en casa, incluidas las visitas teníamos que subir a rezar el rosario.
Despues que faltó mi abuela siguió mi madre, y esta era peor, pues como le tenia miedo
a las tormentas, la noche que tronaba nos despertaba para que rezáramos el rosario con
ella. Comprenderán, que no me haya quedado con muchas ganas de rezarlo, yo prefiero
orar de otra manera más directa y menos repetitiva. Pero respeto a quien lo siga rezando. 7月14日 EL ESPANTAPAJAROS
Si alguien se hubiese fijado en el espantapájaros cuando Valeria se sentaba a leer a su sombra
se hubieran dado cuenta de como su pecho se agitaba levemente y como sus ojos bordados, que
miraban al frente se bajaban para ver su cabello.
Valeria nació hace cerca de cuarenta años en esta granja, fue hija única y siempre vivió allí. Sus
padres eran muy mayores y ella dejó pasar los años cuidándoles y atendiendo la granja lo mejor
que podía. Hacía un par de meses su padre que miraba los campos de trigo desde una ventana le
dijo que había que hacer un espantapájaros, se había dado cuenta que una bandada de pájaros,
venían todas las tardes a destrozar su trigo. A Valeria le gustó la idea y enseguida le puso manos
a la obra, su padre con unos palos le formó el esqueleto y ella le formó un cuerpo que rellenó de
paja, cuando ya lo iba a coser, recordó que tenia una piedra roja con forma de corazón, subió a
su dormitorio y rebuscó en cajitas donde guardaba collares junto a otras baratijas. Por fin la vio y
bajó por las escaleras muy contenta con ella, le dio un beso a la piedra y la introdujo por el lado
izquierdo del cuerpo del muñeco, se puso a coserlo y sonrió pensando en la chiquillada que había
hecho. Después en un trozo de tela se puso a bordar el rostro, le puso los ojos grandes y durante
un rato busco en su caja de madejas de hilo, hasta que encontró el verde que le recordó a los ojos
de aquel chico que tanto le gustó en su juventud, le puso una boca grande, muy varonil, y le marcó
levemente la nariz, despues la cosió al resto del cuerpo. Su padre le trajo un viejo traje a cuadros,
que le quedó perfecto y un sombrero de paja. Ella le formó el pelo con un ovillo de lana negra, le
quedó precioso. Lo llevó casi a rastras, ya que lo había hecho más grande que ella, hasta un claro
que había en medio de los trigales y allí lo colocó.
Sin saber como ni porqué, cada día al caer la tarde se acostumbró a ir a leer sentada a la sombra
del espantapájaros, se sentía feliz allí acompañándole y disfrutando de la sombra que le daba. Lo
que ella no sabía es que cada día que se sentaba allí, aquella pequeña piedra roja que haba tomado
vida desde que ella se la pusiera en su pecho, crecía y palpitaba cada vez más. A veces si al
marcharse se giraba a verlo, le daba la impresión que este la seguía con la mirada. Lejos de sentir
miedo, cada vez deseaba pasar más tiempo con su amigo de trapo.
Una noche hubo una gran tormenta, el viento rugía muy fuerte y la lluvia golpeaba con fuerza los
cristales de su ventana. Valeria solo pensaba en el espantapájaros. En medio de aquella atroz
tormenta, no pudo dormir y se puso en la ventana. Un relámpago iluminó el campo de trigo y a ella
le dio la impresión de que él no estaba, nerviosa, volvió a la cama.
Por la mañana temprano tocaron en la puerta, Valeria bajó corriendo las escaleras y abrió rápido
sin preguntar quien era. En la puerta había un hombre alto y fuerte de inmensos ojos verdes,
estaba empapado y le preguntó si tendría algún trabajo para él, ya que venía de muy lejos y sólo
necesitaba que le pagara con la comida.
Valeria le dijo que sí y le hizo pasar con una amplia sonrisa.
Había reconocido el viejo traje de cuadros del espantapájaros.
Pepi Núñez 8-7-07
Para mi amiga Valeria ya que su corto de dibujos me inspiró este cuento. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月13日 BAILARINA FRUSTRADA
En la entrada anterior hablaba de que fui a ver un ballet, pero es que este Lago de los cisnes
me trajo más de un recuerdo, primero yo me enamoré de la música de Tchaikovsky muy
jovencita y el lunes comprobé que sigo adorándole de igual forma. Despues aquella bailarina
tan frágil, me dejó hechizada y me trajo los recuerdos de cuando muy pequeña me llevaron al
cine a ver una película donde por primera vez vi bailar con la punta de los pies, aquello me
volvió loca y desde que llegué a mi casa me puse a querer hacer lo mismo y no se como, pero
el caso es que durante un montón de tiempo me pasaba el día caminando por toda la galería,
apoyada en la punta del zapato, y más difícil todavía si este era de tela, yo bailaba igual, creo
que mi dedo gordo era de cemento, una amiga de mi madre le dijo que me pusiera en clases de
ballet, pero aquellos tiempo no estaban para ciertas cosas ¿quien sabe? a lo mejor se perdió
otra Pavlova, bromas aparte, el caso es que a mi familia la tenia amargada, ya que los zapatos
los arrugaba por la punta, recuerdo que le pusieron una especie de media herradura y entonces
aún me mantenía mejor, claro que despues me di cuenta que con el ruido que hacia aquello
metálico, podía bailar claqué. Creo que soy una bailarina frustrada. El caso es que desde tan
tierna edad cuando veo bailar con la punta del pie, me quedo totalmente ensimismada.
Tambien quise aprender a bailar el tango, pero creo que para eso aún estoy a tiempo 7月11日 ZAPATOS GLAMUROSOS
El lunes mi hijo Alberto me invitó a ver El lago de los cisnes en el Teatro Pérez Galdós,
fue un espectáculo magnifico, pero lo comentaré más adelante. Estábamos en la calle
esperando a un amigo de mi hijo para entrar, cuando apareció una chica conocida aquí
que escribe crónicas sociales, ella va siempre muy glamurosa, me fijé en su vestido
negro, sobrio pero elegante, todos sus accesorios eran negros, pero de pronto me fijé
en sus zapatos ¡Dios mío, no es posible! llevaba unos taconazos de vértigo en color
calabaza, le toqué en el brazo a mi hijo para que se fijase, este la miró y me dijo -Que
horterada ¿no?- entonces le tuve que confesar, que los primeros zapatos que yo me fui
a comprar sola eran de ese color. Mi hijo me dijo que eso era imposible, que no se lo
podía creer, pero si era muy cierto. Verán, cuando yo era pequeña, te compraban los
zapatos, marrones o negros ¿por que? muy sencillo porque se le daban betún y
siempre estaban nuevos, además yo no recuerdo betún de otros colores, esos de
distinto color vinieron mucho más tarde. Se acercaba la fecha de mi cumpleaños y
por supuesto detrás venía la Primavera, yo quería unos zapatos nuevos como regalo,
no se que edad podía tener, pero unos 13 supongo, mi madre estaba mala y no podía
ir a comprarlos, así que yo insistí para que me dejaran comprarlos yo sola, por supuesto
que me dijeron que tenían que ser negros o marrones. Yo me encaminé a la zapatería
y primero miré el escaparate, y allí estaban ellos, eran de color calabaza y tenían
un floripondio, yo sabia, lo que tenia que comprarme, pero no pude resistir la tentación
de probármelos, cuando me los vi puestos, me sentí como la Cenicienta la noche del baile
así que me los compré. ¡Dios! las que se armó en mi casa cuando los vieron, mi madre
me mandó a cambiarlos, mi tía decía que de donde había sacado aquel mal gusto, pero
yo me negaba a cambiar los zapatos. Despues de discutir, mi tía le dijo algo bajito a mi
madre y esta se calmó. Así que me dejaron quedar con los zapatos color calabaza, al
día siguiente me los puse, pero claro me di cuenta, que no era fácil combinar aquel color
con la ropa que yo tenía, así que a la tercera o cuarta vez, le pregunté a mi tía que si se
podían teñir de negro. Ella con cara de sabiduría me dijo que si, y que eso era lo que le
había dicho a mi madre, que me dejara, que cuando me diera cuenta que el color no
pegaba con nada, ella me los teñía de negro. Mientas los bailarines danzaban, en mi
cabeza también danzaban estos recuerdos. 7月9日 MI GNOMO
No recuerdo exactamente cuando me lo regalaron, pero si recuerdo que me hizo mucha
ilusión, me encantan los gnomos, este es escritor, no se porqué entre tantos, la persona
que me lo regaló eligió este, lo tengo en mi habitación, sobre la cómoda y últimamente
antes de sentarme a escribir le toco el gorro, sin darme cuenta se ha convertido en una
especie de amuleto de buena suerte, no soy supersticiosa, pero es como si tuviéramos
algo en común, además yo lo veo precioso, todos los días pienso en ir a la tienda donde
los venden, pero como no me queda de paso lo voy posponiendo, me han dicho que tienen
hadas, bueno en realidad las he visto a través de una pagina Web y quiero comprar una.
¿ Habrá sido casualidad que volviera a escribir cuentos despues que él es otro habitante
de mi casa ? no lo sé pero a mi me gusta pensar que mi amigo el gnomo me echa una
mano cuando la musa del pasillo se resiste. Si, han leído bien, mi musa vive en el pasillo
de mi casa y además le gusta verme barrer, ya que cuando lo hago es cuando ella me
inspira algún que otro cuento. En fin yo soy una personal normal y corriente, así que mi
musa tampoco es nada del otro mundo, pero a mi me encanta eso de que le guste la
casa limpia, dice mucho de ella.
Espero que les guste mi amigo el gnomo. 7-07-07
La fecha me parece muy mágica por eso la he puesto. 7月6日 SIMBAD Y LA SIRENA
Todos conocemos la historia de Simbad el marino, pero mi abuela me contó que cuando
ella era muy pequeña, le escuchó esta historia a su abuelo, que también fue marinero.
Contaba que Simbad no sólo era un gran marino sino un joven de gran belleza y oscuros
y profundos ojos negros. Donde quiera que el barco llegaba, Simbad dejaba a tres o cuatro
hermosas mujeres pensando en él noche y día, haciendo cierto lo de que los marineros en
cada puerto dejan un amor. Un día de terrible calor en alta mar, decidieron bañarse todos
los tripulantes del barco en aquellas limpias aguas, echaron el ancla y se fueron a disfrutar
del frescor del mar. Simbad, que era un gran nadador se sumergió en sus profundidades
admirando la belleza de sus fondos, cuando se encontró con la mujer más hermosa que
había visto en su vida, esta se le acercó y le ofreció sus hermosos labios de un rojo coral.
Simbad estaba tan extasiado que no se había dado cuenta que era una bella sirena, solo
sentía que si sus labios permanecían unidos, él podía respirar perfectamente, la sirena le
llevó a la superficie y allí el joven se dio cuenta de que estaba besando a una sirena. Esta
le confesó que estaba enamorada de él desde mucho tiempo atrás. En otros mares, una
vez que le vio asomado en cubierta, le dijo que desde eses día, había seguido sus pasos
a través de distintos mares. Simbad se sentía alagado y acariciaba el pelo de la hermosa
sirena mientras esta hablaba. Ella le dijo, que le ofrecía que se fuera a vivir al fondo del
mar donde seria inmortal. Simbad estaba como hechizado por aquellos ojos verdes, pero
al llegar a este punto miró el azul del cielo y dando un profundo suspiro, se alejó nadando
a gran velocidad hacia su barco, al tiempo que le decía a la bella sirena, que el no podría
vivir sin sentir la brisa en su cara. Al llegar a la escalerilla se volvió a mirar a la sirena, esta
no se había movido de donde estaba, sus ojos le miraban penetrantes y le dijo -No podrás
estar con ninguna otra mujer, mi recuerdo te acompañará siempre- y diciendo esto se
hundió en el mar. Simbad respiró tranquilo. Pasaron los días y por fin llegaban a puerto
Simbad estaba deseoso de llegar, pues había una bella tabernera que siempre le esperaba.
Nada más atracar, se encaminó a la Taberna, allí estaba Sara una mujer hermosa que le
recibió con los brazos abiertos. Cuando la estrechó entre sus brazos le pareció ver el rostro
de la sirena, pero, no quiso pensar en nada, se dirigieron a la planta alta y mientras entre
besos Simbad le quitaba la ropa, de pronto el rostro de la bella Sara se convirtió en algo
horrible, difícil de explicar y su bello cuerpo se volvió gelatinoso y lleno de ventosas, como
si de un pulpo se tratara. Simbad retrocedió horrorizado, mientras la bella Sara, ajena a lo
que el veía se le seguía acercando. Cuentan que el joven huyó despavorido y que en ese
lugar todavía recuerdan sus gritos. Cada vez que el joven volvió a intentar acercarse a una
mujer ocurría lo mismo. Dicen que el joven Simbad vivió condenado a la soledad por culpa
de aquel hechizo de la sirena. Hay quien dice que murió solo en su barco y otros dicen que
aún navega solitario y que a veces en alta mar, aún se pueden escuchar sus lamentos.
Pepi Núñez 6 de Junio de 2007
Para mi amigo Simbad que me hechizó, desde la primera vez que lo leí. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月3日 UN RECUERDO ATROZCreo que tendría 14 años, era muy presumida y siempre salía muy arregladita. Me encantaban
(me siguen gustando) los ojos verdes, por mi calle pasaba con frecuencia un chico que los tenía
maravillosos, él me miraba y yo me derretía. Siempre he tenido el pelo liso, pero un día me lo
quise rizar con papeles. Me llené la cabeza de papelitos con el pelo enrollado y terminaban en
lasitos por toda la cabeza, me encantaban las esclavas de goma y siempre las llevaba dentro
de casa. Ese día mi padre se sacó una muela y no paraba de sangrar, se acabó el vinagre y mi
madre me mandó a comprarlo a una tienda frente al Teatro, que el dueño se quedaba dentro
durmiendo la siesta, serían las 2.30 de la tarde. Yo le dije a mi madre que no podía ir con la
cabeza con aquellos papeles y tenia que cambiarme de ropa, pero mi madre me dijo que era
muy urgente, me acerqué a mi padre y cuando vi toda aquella sangre, no me lo pensé, ni
siquiera me puse un pañuelo, pensé que a esa hora no me vería nadie y corrí a la tienda. El
señor me dio la botella y yo corrí para mi casa, pero se me rompió la esclava, se había roto y
no podía arreglarla, asi que descalza de un pie, con una botella en la mano y una zapatilla en
la otra y mi cabeza llena de lasitos seguí corriendo. Al doblar la esquina de mi casa me encontré
de frente con el chico de los ojos verdes. Quise morirme, quise que la tierra se abriera y me
tragara allí mismo, pero no ocurrió nada de eso, solo recuerdo que el chico abrió los ojos de
forma exagerada al ver tanta "belleza", entré en mi casa y me puse a llorar con desconsuelo.
Mi madre que pensaba que era por mi padre, me decía que no me preocupara, que se iban a ir a
una Clínica, pero yo aunque sentía mucho lo de mi padre lloraba porque me hubiese visto con
aquella facha. Se tuvo que asustar, pues dejó de pasar por mi calle. Pero despues vinieron otros
ojos verdes aún más hermosos. Recordé esto porque el sábado al llegar a la playa y pisar la
arena se me rompió la zapatilla y de nuevo me volví a quedar descalza, solo que esta vez, me dio
por reírme, (mi hijo casi se muere de la risa) además allí estaban mis amigas y tenía quien me
fuera comprar unas esclavas a los chinos. Ventajas que dan los años, no solo no lloré sino que
me reí durante bastante tiempo.
7月1日 Algo de amor
El repartidor de agua Mientras se dirigía a la UNED, pensaba en su niñez , en sus sueños de ser una médica famosa, o más tarde cuando se dio cuenta que sus padres no podrían pagarle esa carrera. Entonces pensó en estudiar algo más económico, pero siempre que tuviese que ver con la medicina. Sus sueños se quedaron solo en eso. Sus padres se enfermaron y ella tuvo que dejar el colegio con apenas trece años, claro está que no lo había estudiado, pero ejercía de enfermera desde esa edad. Ahora con su empleo había ahorrado para pagarse el curso de acceso a la Universidad y volvía a soñar con estudios universitarios, aunque fuesen a distancia. Había llegado a la UNED y se dispuso a rellanar el impreso de solicitud de matricula, ya había llenado unas cuantas casillas, cuando una voz conocida le preguntó. ¿Puedes ayudarme a rellenarlo? Levantó su mirada y se encontró con los hermosos ojos verdes del repartidor de agua. Algo aturullada le contestó, - Sí claro, en seguida te ayudo- le invitó a sentarse a su lado y tratando de guardar la tranquilidad, continuó llenando el impreso. Mientras él, la miraba extasiado en silencio, cuando terminó de rellenarlo, se dirigió a el joven y le dijo- Ahora vamos con el tuyo ¿Qué vas a estudiar? El chico se quedó callado y al rato contestó atropelladamente, Bueno aún no lo tengo muy claro, lo importante es este curso, despues ya veré. Ella asintió con la cabeza y juntos se pusieron a llenar el nuevo impreso. Cuando acabaron el joven le dijo que si podía acompañarla de regreso a su casa, primero se quedó confusa, desde que él se sentó a su lado las mariposas no habían dejado de revolotear en su estomago, pero se hizo la fuerte y le contestó que no había problema. Al llegar a la calle el chico le dijo tenía que ser sincero y que la verdad es que si había llegado hasta aquel lugar, había sido solo porque desde hacía unos días se dedicaba a dar vueltas por los alrededores de la casa de ella, y cuando la veía salir la seguía a una distancia prudencial para que ella no se diera cuenta. Le confesó que a él no le había gustado estudiar nunca y que solo había hecho el graduado escolar, que en realidad sus padres si podían pagarle una carrera, pero él no quiso, le dijo que llevaba años trabajando como repartidor de agua mineral, que era un trabajo pesado, pero a él le gustaba, de pronto se paró y tendiéndole la mano le dijo muy serio. Me llamo Daniel Galán Felipe, soy soltero, sin compromiso, hijo único y me gustaría ser tu amigo. La chica le tendió la mano mientras notaba que sus rodillas se aflojaban. Él continuó. Mi vida era mas bien monótona hasta el día que por enfermedad de un compañero tuve que llevarte el agua a tu casa, desde ese día mi vida cambió, ya solo deseaba que la semana pasara muy rápida para que de nuevo fuese lunes y volver a verte. Se paró un instante y le preguntó -¿Por cierto como te llamas? La joven algo ruborizada contestó- Patricia Elena - Que nombre más lindo afirmó el joven- Despues siguió con su relato, -No soy torpe- sentenció, a veces me lo hacia en tu casa, al sacar la cuenta de las botellas, pero era solo para permanecer un poco más a tu lado –Lo entiendes ¿verdad? , En este punto Patricia ya no sabía quien era, ni donde estaba, todo le parecía un hermoso sueño. Había soñado tantas veces con el repartidor de agua, que temía que esto que le ocurría era otro de sus sueños. Pero no, allí estaba él a su lado, alto, fuerte, con su pelo oscuro y los ojos verdes más hermosos que había visto en su vida. Se sintió algo mareada y le dijo-¿Podríamos sentarnos y tomar un poco de agua? Daniel tan nervioso como ella, dijo que si y tomándola del brazo se dispusieron a cruzar la calle para ir a una Cafetería que estaba en la parte de enfrente. Patricia sintió la calidez de su brazo y solo pensó que ese día se iban a realizar sus dos sueños, poder estudiar y pasear al lado del hombre que desde hacía algún tiempo no podía quitarse de su cabeza. Todo esto claro está cuando se le quitaran los temblores de sus rodillas.
Pepi Núñez 11-06- 07 |
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